“Soy un perseguido político de Marruecos en mi propio país”

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Ricardo Sánchez Serra es analista internacional y presidente del Consejo Peruano de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (Copesa). Ha realizado numerosas conferencias académicas en universidades, municipalidades, en el Colegio de Abogados de Lima, en la Federación de Periodistas, en la Casa Mariátegui, sobre el tema del Sáhara Occidental invadido por Marruecos.

En esta entrevista nos cuenta sus vicisitudes y el acoso marroquí a sus actividades.

-¿Por qué hablar de un tema tan lejano, teniendo el Perú numerosos problemas?

Mientras exista un pueblo o una persona a los que atropellan sus derechos humanos, o un país invadido, no habrá paz en el mundo y hay que salir a denunciarlo y hacerlo conocer. Pero no soy monotemático, comento también la política nacional y otras cuestiones internacionales.

 

 

-Usted se ha especializado en el asunto del Sáhara Occidental…

Sí claro. Ofrezco conferencias en donde me inviten y por ello soy monitoreado o mapeado por la embajada de Marruecos; más aún, me siento un perseguido político de Marruecos en mi propio país.

-Lo que señala es sumamente serio…

Por supuesto. La embajadora de Marruecos, Oumama Aouad, personalmente dirige el acoso contra mi persona. Ha conversado con directores para que yo no escriba sobre el tema saharaui. He perdido trabajos y columnas de opinión. Por eso la Federación de Periodistas del Perú la declaró “no grata” para el periodismo.

-¿Ha acudido usted a las autoridades?

Claro que sí y la Federación de Periodistas escribió al primer mandatario y su presidente fue recibido en el Ministerio de Relaciones Exteriores por el vicecanciller y otros funcionarios.

-¿Qué les dijeron?

Toda la persecución a mi persona, con documentos en la mano. La embajadora envía a sujetos para que me insulten en mis conferencias. Fue un escándalo lo que hicieron en el Colegio de Abogados y hasta intentaron que yo no realice mi conferencia y en la Federación de Periodistas hicieron problemas.

-¿Algún resultado?

No lo sé concretamente, pero la embajada marroquí ha cambiado de accionar. Creó una Asociación de los Marroquíes en el Perú y el primer comunicado fue atacarme y el segundo acometer contra el embajador saharaui en Misión Especial, Alí Salem. Y, como nueva acción, difamarme a mí y a mis compañeros de COPESA. La embajadora envía cartas de protesta contra las instituciones que ceden sus auditorios para nuestras conferencias. Trata, sin éxito, de desprestigiarnos.

-¿Hay alguna explicación para el acoso?

La embajadora sigue la política de su cancillería de imponer el silencio informativo sobre el tema del Sáhara Occidental en todos los países. Pero aquí ya pasó el “border line” e interviene en asuntos internos. De paso, reitero que la hago responsable de cualquier atentado contra mi integridad o la de mi familia.

-¿Intervención en asuntos internos? Eso es grave…

Gracias al hacker Chris Coleman, que reveló documentos auténticos oficiales, confidenciales y encriptados de la cancillería marroquí –que jamás los negó-, conocimos que ella envió documentos internos del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú al Congreso. ¿Cómo los obtuvo? ¿Espionaje? Además, en tales documentos la embajadora Aouad menciona que trabaja con el círculo del presidente Humala para evitar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la República Saharaui, entre otros reveladores documentos, que en su momento envié a la cancillería peruana.

-¿Y qué ha hecho el gobierno al respecto?

No lo sé. Creo que había una investigación incipiente, pero no sé en qué quedó. La cancillería es responsable. Así como se investigó hasta las últimas consecuencias el espionaje chileno, el Perú debe hacer lo mismo con el espionaje marroquí. No se debe mostrar ninguna debilidad con algún país.

-¿Habrá “topos” marroquíes?

Seguramente, además el lobby marroquí es muy activo y muchos malos peruanos se venden por “un plato de lentejas”. Ahí van corriendo detrás de la embajadora para que los inviten a sus cocteles, almuerzos, cenas y viajes. Me da vergüenza ajena, no hay principios, no hay valores.

-Marruecos es un país importante…

Todos los países son importantes. Pero hay que indicar que Marruecos, a pesar de sus promesas de décadas, no tiene invertido nada en el Perú; es decir, “0” inversión. Asimismo, el rey marroquí desairó al Perú y no vino para la Cumbre del ASPA y para no venir le planteó a España, en la misma fecha, una reunión en Rabat. Marruecos es un país engreído, porque Francia se lo permite. Ojo que guardo todos mis respetos por los marroquíes, quienes también viven sojuzgados por un régimen monárquico feudal. No puedes criticar al rey o hablar sobre la invasión al Sáhara Occidental porque vas preso. No existe libertad de expresión en ese país y no solo lo digo yo, todas las asociaciones internacionales de prensa o defensoras de los derechos humanos lo confirman por unanimidad.

-¿Por qué habla de feudalismo? ¿No es inapropiado?

No. Si bien han cambiado la Constitución, el rey decide sobre la vida de todos. No es una monarquía constitucional como se promocionan, basta compararlas con las leyes británicas o españolas. Decirle feudal no es insultarlo, simplemente son atávicos, se han quedado estacionados en la Edad Media. Además en mis conferencias, ni siquiera se me ocurre mencionar sobre las preferencias sexuales que le adjudican al rey periodistas franceses u otros que hicieron un libro “El rey depredador”, sobre sus riquezas. Yo, esos temas los dejo de lado. Yo voy al debate de las ideas y el apego al derecho internacional, base en que se sustenta los saharauis, así como los argumentos históricos que los respaldan. Los saharauis tienen un dictamen de La Haya que los favorece y tienen que realizarse el referendo de autodeterminación, que tanto bloquea Marruecos.

-¿Qué otros tema internacionales comenta?

 

Ahí están mis artículos en los que opino favorablemente sobre la relación de Estados Unidos y Cuba, los ataques injustos a la República Dominicana, el apoyo a las Malvinas, el genocidio armenio, la heroicidad de los kurdos contra el Estado Islámico y el tema ruso ucraniano. Igualmente, los países ejemplo: Finlandia y Uruguay. La importancia de Argelia, Sudáfrica. Hay que dejar de lado la “real politik” en las relaciones internacionales, que deben ser basadas en principios y valores.

 

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